El canto gregoriano, pese a ser esencialmente monódico, con frecuencia requiere, por necesidades prácticas, de acompañamiento armónico con el órgano u otros instrumentos de teclado. El apoyo a los cantores, la estabilidad en la entonación e incluso una legítima preferencia estética son razones suficientes para que muchas veces el gregoriano se interprete con acompañamiento.

Pero acompañar bien el canto gregoriano es todo un arte. El lenguaje armónico necesario es muy específico, y debe estar correctamente asentado tanto en la modalidad como en el ritmo de las melodías. Luis Ángel López Aranzadi, gregorianista de muy amplia experiencia como maestro de coro y como organista acompañante, presenta un método claro y detallado para aprender a acompañar el canto gregoriano con corrección.

Otros Títulos en Enharmonía Ediciones