Miguel Echeveste, dibujo

Por Raúl del Toro1

Conciertos de Miguel Echeveste ofrecidos en iglesias

Como es lógico, la gran mayoría de conciertos interpretados por Miguel Echeveste tuvo lugar en órganos situados en iglesias. Debido a la problemática aludida en el artículo anterior hemos considerado útil organizar la observación de los mismos en función del contexto organizativo que les dio lugar.

Audiciones privadas

El formato de audición privada, con un público restringido, parece haber sido bastante frecuente en los primeros tiempos en que la música de órgano era cultivada en España por sí misma, fuera del contexto litúrgico en el que históricamente se había desarrollado. Un número proporcionalmente significativo de las primeras actuaciones de Miguel Echeveste como organista tuvieron este formato. Bien pudiera estar ello relacionado con posibles dificultades para organizar conciertos de órgano públicos en las iglesias. Es curioso que, no obstante de su carácter privado, gozaran de notable repercusión en la prensa.

Estas audiciones privadas son a veces presentadas con un llamativo hincapié en el carácter “exclusivo”, “selecto” o “distinguido” de la concurrencia. Sería apresurado, no obstante, deducir que “audición privada” era siempre sinónimo de acto exclusivo en cuanto a rango social de los invitados. Esta “exclusividad” se manifestaba a menudo en el grado de especialización musical de los asistentes o en la cercanía personal al intérprete. Es el caso del concierto anunciado en septiembre de 1917 en la parroquia de San Lorenzo de Pamplona. Son significativas las líneas que se refieren a ello:

Y estos amigos desean que el joven maestro se deje oír del centenar de personas que en Pamplona componen el núcleo de verdaderos aficionados a la música. Han rogado y obtenido para ello la venia del venerable y progresivo párroco de San Lorenzo don Marcelo Celayeta y el bonito órgano de esa iglesia se utilizará para la audición Uno de estos días2.

El concierto se celebró finalmente el día 14 y, en efecto, a él fueron “expresamente invitadas distinguidas personas y profesionales y devotos de la música”. Se escucharon Coral nº de 3, Preludio, fuga y variación y Andantino de César Franck, “una página de Babel (sic)” que líneas más abajo aparece como de “Rabel” (¿Maurice Ravel?), el primer movimiento de la Quinta Sinfonía de Ch. M. Widor, Toccata de Bach, Cortége de Debussy y la Primera Sonata de Guilmant3.

Al poco de su regreso a Navarra ofreció una nueva audición, que tuvo lugar el 9 de octubre de 1918 a las cuatro de la tarde, nuevamente en la parroquia de San Lorenzo de Pamplona. El programa comenzó con la quinta sinfonía de Widor, a la que siguieron obras de Guilmant, Debussy y César Franck. A pesar de su carácter inicialmente privado parece que al final contó con una notable asistencia de público:

Aunque la audición tuvo carácter íntimo, sin embargo, en el mencionado templo se congregó numeroso público, pues dado el caudal de relaciones que por sus propios méritos se ha conquistado el señor Echeveste en Pamplona, no se pudo evitar que el anuncio de la audición se propagara sin anuncios de prensa ni pasquines por toda la ciudad como reguero de pólvora4.

órgano Roqués de la parroquia de San Lorenzo de Pamplona, imagen consola

Consola del órgano de San Lorenzo de Pamplona, muy frecuentado por Echeveste desde el comienzo de su carrera.

Otro ejemplo de este tipo de audiciones es la celebrada bastantes años después, el 30 de mayo de 1936. Como eco de un concierto previamente ofrecido en la sede del Orfeón Donostiarra, Echeveste ofreció “a Unos cuantos amigos suyos” un “concierto privado de órgano” en la iglesia de los Padres Carmelitas de Pamplona. Durante el mismo “interpretó magníficamente varias composiciones escogidas de autores clásicos y modernos, dejando a sus oyentes sencillamente maravillados”5.

Para terminar este punto nos hacemos eco de la referencia que a este tipo de audiciones privadas hizo el articulista Ollarra en el obituario escrito a los pocos días de la muerte de Miguel Echeveste:

Solía improvisar conciertos, para Unos pocos amigos, en las iglesias de nuestros pueblos. Ahora lo recuerdo una tarde de julio en Puente la Reina, sudando todo lo que él sudaba, caído sobre la frente un remolino rebelde de pelo claro y cano, interpretando una y otra composición, abstraído con la música, haciéndonos pasar dos horas inolvidables6.

Inauguración de órganos

Como ya se ha visto, la inauguración de nuevos órganos era una de las circunstancias en que en España se permitía la celebración de conciertos de órgano dentro de las iglesias. El 11 de diciembre de 1917, siendo todavía estudiante del Conservatorio de Madrid, encontramos a Echeveste interviniendo junto a Jesús Guridi en el concierto de inauguración del órgano de la Catedral de Calahorra7. Previamente había ejercido, junto al mismo Guridi y Leocadio Hernández Ascunce, más tarde maestro de capilla de la Catedral de Pamplona y por entonces beneficiado de la seo calagurritana, como perito en el reconocimiento y aceptación del nuevo instrumento construido en Pamplona por el taller de Juan Roqués e hijos. Fue Leocadio Hernández Ascunce quien invitó a Echeveste a este acto, y fue también entonces cuando ambos se conocieron personalmente8.

Órgano Roqués de la catedral de Calahorra

Órgano de la catedral de Calahorra
Foto: Zarateman, CC BY-SA 3.0 ES

El 11 de febrero de 1927 Echeveste ofreció el concierto de inauguración del órgano de la parroquia de Sunbilla construido por Eleizgaray y Cía. El programa anunciado estaba constituido por Preludio de Rachmaninoff, Pastoral de R. Ducasse, Noel de Bossi, Toccata de Bach, Intermezzo de Franck, Variaciones de Listz y Final de Vierne9. La reseña publicada posteriormente destaca que durante el concierto “el silencio es completo, a pesar de hallarse el templo abarrotado de fieles, y solamente se oyen las armoniosas notas del órgano que el gran Echeveste ejecuta magistralmente”10.

El entonces obispo de Pamplona, Mateo Múgica, participó junto a Echeveste en el concierto de inauguración del órgano de Sunbilla. Fue él mismo quien, como nuevo obispo de Vitoria, invitó a Echeveste a participar junto a Luis Urteaga, Víctor Zubizarreta y Enrique Arámburu en la inauguración del nuevo órgano del seminario de esta ciudad, acto que tuvo lugar el 28 septiembre de 193011. Días más tarde El Pensamiento Navarro se hacía eco de lo que sobre la actuación de Echeveste había publicado El Heraldo Alavés:

Había expectación por conocer al señor Echeveste. Su fama no es solo nacional, pues son frecuentes los “recitales” que da en París, donde se le aprecia como Uno de los mejores concertistas de órgano.

Maestros de la capacidad de Vierne han hecho ponderaciones grandes del joven organista navarro, al escuchar la interpretación de la famosa “Sinfonía” del eminente autor francés, contribuyendo así a que el nombre de España conserve el nivel que, en justicia, le corresponde en el catálogo de naciones que destacan por sus celebrados organistas.

Todo lo que habíamos oído y leído tuvo una efectiva confirmación. En el concierto del domingo se nos dio a conocer como un gran maestro de órgano. Con naturalidad pasmosa ejecutó Grandes variacionesde J. L. Thieles [sic], obra erizada de dificultades y que rarísimas veces figura en los programas.

Quiso así el maestro corresponder con su maravilloso [arte] a la invitación que nuestro amadísimo Prelado le hiciera por primera vez desde Vitoria, para tomar parte en tan solemne acto. Delicadeza, gusto, agilidad, dominio del pedalier, limpieza en la ejecución, todo lo reúne el señor Echeveste12.

Cuatro años más tarde, en septiembre de 1934, tuvo lugar la inauguración del nuevo órgano construido por la casa Dourte para la parroquia de San Agustín de Pamplona, y con tal motivo se celebraron varios recitales de órgano. El 25 de septiembre actuó Echeveste interpretando entre otras piezas Toccata y fuga de Bach, Final de la primera sinfonía de Vierne y Variaciones de Dupré13. En conciertos anteriores habían intervenido Arturo Elía, a la sazón organista titular de la parroquia, Félix Pérez de Zabalza, entonces organista de la Catedral y antecesor de Elía en la organistía de San Agustín14, José María Beobide, Luis Taberna y otro discípulo de Echeveste de apellido Bergera. Este último fue seguramente el alsasuarra Antonio Bergera, organista de gran talento que prefirió después centrarse en su labor pastoral como sacerdote.

Otra importante inauguración se produjo en el año 1946, cuando se procedió a la recepción oficial del nuevo órgano construido por Organería Española S.A. para la Catedral de Pamplona. Echeveste compartió actuación con Jesús Guridi y el organista titular del templo, Félix Pérez de Zabalza. El acontecimiento despertó la suficiente expectación como para que se acercase a la ciudad Ángel Inaraja, crítico musical del rotativo donostiarra Unidad. Abrió el programa Félix Pérez con “tres obras cortas” de César Franck, J. S. Bach y Kindler, esta última con el título de Meditación. El segundo en actuar fue Miguel Echeveste que interpretó un Andante (al que Inaraja aludió como “una de sus obras más características”, por lo que quizá se tratase del de Tellería), Intermezzo de Bonnet, Berceuse de Torres, y el final de su Magnificat, interpretado en su versión definitiva con trompetas. El crítico guipuzcoano se mostraba tan elogioso con Echeveste como para afirmar que después de su actuación “quedó por las naves de la Catedral una sensación de asombro entre el numeroso público allí congregado que más adelante no logró borrar la brillante actuación de Jesús Guridi”. En opinión de Inaraja, comparada con la de Echeveste la de Guridi pecó de una cierta “monotonía”, con una “ejecución irreprochable, pero demasiado académica, y poco afectada en sus partes más líricas”15.

órgano Roqués-OESA-Orgamusik de la catedral de Pamplona

Órgano de la catedral de Pamplona.
Foto: Yiorsito

Una intervención similar tuvo lugar el 14 de octubre de 1951, cuando actuó en su Lesaka natal en un concierto motivado por la inauguración del órgano tras las reformas efectuadas en el mismo. Dicha reforma había contado con el visto bueno de Echeveste -quizá también con su asesoramiento- y consistió en un pequeño cambio en la disposición de los registros del órgano16. Junto a él intervinieron su hijo Carlos y su discípulo también Lesakarra Luis Taberna. Carlos Echeveste se encargó de abrir el concierto interpretando Preludio de Chopin, Berceuse de Torres y Toccata de Boellmann. La segunda parte corrió a cargo de Luis Taberna, que tocó Preludio y fuga nº 1 de M. Dupré, Andante de W. A. Mozart, Coral nº 111 de J. S. Bach, Melodía de Busca de Sagastizábal, Magníficat de Echeveste, Cortejo de Debussy, The Squirrel de P. Weaver, Feux folletsy Toccata de L. Vierne. En la tercera parte Miguel Echeveste tocó Preludio de Bach, Allegretto de Beethoven, Coral de Mendelssohn, Fantasía de Franck, Intermezzo de Bonnet, Improvisación de Irving, Oración de M. Echeveste y Toccata de Renaud17.

órgano Roqués de la parroquia de Lesaka/Lesaca

Órgano de la parroquia de Lesaka
Foto: Diario de Navarra

Conciertos de otro tipo

Los conciertos del tipo que podríamos llamar “normal”, esto es, más o menos abiertos al público general y no asociados ni a la inauguración de un nuevo órgano ni a un acto de estudio o cultivo específico de la música sacra, también tuvieron lugar en la carrera de Echeveste, y desde los primeros momentos.

El domingo 16 de septiembre de 1917, dos días después de la audición en San Lorenzo de Pamplona que ya hemos consignado como una de sus primeras actuaciones públicas, Echeveste intervino por segunda vez y en el mismo órgano con concierto de carácter benéfico, por llevarse a cabo en su intermedio una cuestación para el reparto de premios entre los alumnos de las Escuelas del Ave María, institución fundada por el entonces párroco de San Lorenzo D. Marcelo Celayeta18.

El año siguiente Miguel Echeveste culminó sus estudios en el Conservatorio de Madrid. Recién obtenido el Gran Premio de órgano ofreció un recital en la cripta de la Almudena que fue recogido en términos muy favorables por el diario ABC:

(...) Es el notable discípulo del maestro Gabiola un muchacho navarro, nacido en Lesaka y en cuyos entusiasmos advierten los inteligentes rasgos que recuerdan los de aquel genial organista, y también navarro, que se llamó Gorriti. Y Echeveste, que ayer se hizo admirar y alabar en Madrid dando admirable interpretación a obras de grandes maestros, especialmente las de César Franck, se hará oír, asimismo, pronto en San Sebastián en el órgano de Santa María en el que tocó mucho maisuba Santesteban, y acompañado del cual cantó el divino Gayarre.

El éxito de Echeveste ha sido sencillamente un triunfo. Es un organista de cuerpo entero y de alma más entera todavía.19

Pero es en 1919 cuando llega lo que parece ser su verdadero debut profesional, al ser invitado por la Sociedad Nacional de Música para ofrecer dos conciertos en el Cavaillé-Coll de San Francisco el Grande de Madrid. El hecho de que para los dos primeros conciertos de órgano que se organizaban el artista invitado fuera el joven Miguel Echeveste da idea del notable prestigio que ya desde sus años de estudiante en el Conservatorio se había forjado en los ambientes musicales de la capital.

El primero de los recitales tuvo lugar el 19 de mayo de 1919. Echeveste interpretó la Passacaglia (traducida castizamente como Pasacalle), el gran coral nº 58 y la Pastoral de Bach, dos obras de Antonio de Cabezón y el Padre Antonio Soler respectivamente, Pieza heroica, Fantasía y el Tercer Coral de Franck, y varias obras de Guilmant, Ignacio Busca de Sagastizábal (a la sazón organista segundo del templo20) y Widor. El crítico Adolfo Salazar calificó el programa de “magnífico”, señalando especialmente la interpretación de la Pastoral de Bach y la Fantasía de Franck “por su belleza suave y graciosa, que rezumaba la registración acertadísima”. Si acaso, sugiere, habría preferido escuchar la Pastoral sin los cambios de registración que Echeveste introdujo durante la pieza. Observa también cómo en el Pasacalle de Bach, así como en la Pieza Heroica y el Tercer Coral de Franck “las majestuosas sonoridades del órgano desarrollaban su magnificencia solemne, pomposa y bárbara”21.

A propósito del segundo concierto, que tuvo lugar el 17 de noviembre, Adolfo Salazar señalaba la habilidad de Echeveste para “acomodar las limitaciones del instrumento en que ejecuta al espíritu de las obras interpretadas” juzgando que “a la belleza y gusto de su registración corresponde su perfección técnica”22. El crítico confirmó su buena opinión sobre el joven concertista: “Echeveste es hoy Uno de ¡nuestros primeros organistas!”23

órgano Cavaillé-Coll de la iglesia de San Francisco del Grande de Madrid

Madrid, órgano de San Francisco el Grande
Foto: Nacho Gómez

A partir de este brillante arranque inicial los conciertos parecen espaciarse bastante. Quizá el hecho de no residir ya en Madrid le apartó un tanto de los ambientes musicales capitalinos. Encontramos noticia de un concierto celebrado en septiembre de 1934 en la Colegiata de Roncesvalles. Echeveste había intervenido allí como organista en una solemne función religiosa dentro de los actos organizados por el Consejo de Cultura de Navarra para conmemorar el centenario del hallazgo en la Universidad de Oxford de la Canción de Roldán. En respuesta a los numerosos elogios que recibió de los canónigos Echeveste les prometió regresar y ofrecer un concierto, cosa que hizo pocos días después. El 16 de septiembre Echeveste interpretó Ave María de Bossi, Sobre el Rhin de Vierne, un Coral de Bach, Berceuse de Torres, una Fantasía de Franck, Heroica de Bossi y tres tiempos de una sinfonía de Widor24.

El 7 de agosto de 1935 ofreció el único concierto celebrado en el extranjero del que hemos encontrado datos exactos. Tuvo lugar en la iglesia de Saint-André de Bayona junto al barítono Blas Zabalza, solista del Orfeón Pamplonés, y al parecer se trató de un concierto a beneficio de esa parroquia25. Este órgano había sido restaurado dos años antes por Víctor González. Durante el concierto se interpretaron Variaciones Sinfónicas de J.M. Usandizaga, Berceuse de E. Torres, Allegro de la primera sinfonía de L. Vierne, Paráfrasis de Job de H. Eslava, Romance à la Vierge de Amoros, Toccata y fuga en re de J. S. Bach, Polonesa de Bach en arreglo de Echeveste, Déjame Madre de S.G. Vitoria, Piedad, Señor de F. Caballero y Variations sur un Noël de M. Dupré26.

Si bien las crónicas de conciertos de esta época deben siempre leerse con cierta distancia debido a su carácter frecuentemente localista, familiar y anecdótico, en esta ocasión los unánimes elogios que recibe Echeveste llaman algo más la atención por el hecho de referirse a un organista en principio desconocido -caso bien diferente, por ejemplo, de las críticas locales redactadas en Pamplona- y además extranjero. Es también de observar que las referencias al barítono Zabalza son mucho más escuetas y desapasionadas que las dedicadas a Echeveste, cuando ambos podrían haberse beneficiado igualmente de ese tono encomiástico incondicional y a priori, más divulgativo que analítico-crítico, característico de gran parte de la prensa en aquellos años.

Entre las diferentes voces que se pronunciaron destacamos la de Ermend Bonnal, prestigioso organista y director en aquel tiempo del Conservatorio de Bayona, alumno que había sido de Fauré, Guilmant y Tournemire, y sucesor de éste como organista titular de Santa Clotilde de París:

Debemos estar agradecidísimos a los organizadores de esta audición. Echeveste es un notabilísimo artista y hoy he sentido que a mí me falte ese algo que a él distingue, magnífica e incomparablemente; pero yo no soy español... (...) 27

órgano de la iglesia de Saint-André de Bayona

Bayona, órgano de Saint-André
Foto: Orque Aquitaine

Una vez pasados los años de la Guerra Civil -que abordaremos en una próxima entrega- el perfil profesional de Miguel Echeveste adquiere una notable solidez. En 1940 es nombrado profesor numerario de la Academia Municipal, y un año más tarde director de la misma. Echeveste aparece ya como una auténtica autoridad en materia musical y pedagógica que se materializa en los artículos publicados en medios como Diario de Navarra28. Es además en esos años cuanto su actividad como compositor adquiere nuevos bríos, lanzándose a la publicación de algunas de sus piezas para órgano y a la composición de obras para otras agrupaciones vocales e instrumentales.

En 1940 encontramos de nuevo a Echeveste en su tan familiar órgano de la parroquia de San Lorenzo de Pamplona. El 8 de junio de ese año ofreció un concierto organizado por la Junta Diocesana de Acción Católica en el que interpretó obras de Guilmant, Franck y el Allegretto de Vierne. Igualmente sonaron tres piezas del mismo Echeveste, entre ellas Benedictus y Exurge, esta última con intervención de instrumentos de metal29. Hemos visto en el archivo personal de Miguel Echeveste las particellas de esta pieza para los metales, y todo indica que se trataba de la versión para órgano y metales de la variación final de su Magníficat que aparecería poco más tarde en la publicación impresa de esta obra.

1943 vuelve a ser un año especial en la carrera de Echeveste. Este año efectúa importantes actuaciones en Madrid y Barcelona. En el mes de abril ofrece dos conciertos en el santuario del Perpetuo Socorro de Madrid de los que se hace eco la prensa nacional. En programa figuraron Preludio y coral y Toccata y fuga de Bach, un “coral variado” de Mendelssohn, Pieza Sinfónica de Franck, Sonata en re menor de Guilmant, Toccata de Renaud y diversas piezas de Dupré, Bonet y Vierne. La música española estuvo representada por el Andante de Tellería, la Berceuse de Torres, y los Versos de primer tono y el Magnificat de Echeveste30. Estas actuaciones, no obstante su definición como “conciertos sacros” y la notable repercusión que les concedió su retransmisión por radio, parece que tuvieron semejanzas con el formato de audición privada que comentábamos anteriormente. Así se expresaba al respecto Ramón González de Amezúa:

Lástima grande que Madrid no cuente con una sala de conciertos que posea un hermoso órgano y que hubiera permitido a numerosísimo público el escuchar directamente estos conciertos; cosa que sólo un número cortísimo de amigos y admiradores de Echeveste pudimos lograr, contentándose el resto con oírlos por radio, ya que la Autoridad Eclesiástica Diocesana no juzga conveniente permitir los conciertos públicos en las iglesias.31

órgano Merklin del santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Madrid

Madrid, órgano del santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Foto: elfotos53

La otra importante actuación de ese año fue el concierto ofrecido el 16 de mayo en Barcelona, en Nuestra Señora de Pompeya. Tocó obras de J. S. Bach, Rameau, A. Guilmant, Renaud, Torres, Vierne, Bonnet y el propio Echeveste32. Durante los días que permaneció en Cataluña Echeveste fue objeto de exquisitas atenciones. Fue invitado a visitar el monasterio de Montserrat, donde fue recibido por el abad quien le mostró los tres órganos del cenobio, ofreciendo en Uno de ellos una “sesión íntima”33. Visitó el gran órgano Walcker del Palacio Nacional de Montjuich, acompañado del organista titular, José Suñé Sintes, profesor de órgano de la Escuela Municipal de Música. También se acercó a la Escuela Municipal de Música acompañado de su director, Juan Bautista Lambert, y le fueron mostrados también el Conservatorio del Liceo, el Gran Teatro del Liceo y el Palacio de la Música. Fue objeto de un homenaje en forma de velada musical que tuvo lugar en el domicilio del organero Antonio Alberdi. Su estancia terminó con un concierto ofrecido en Nuestra Señora de Pompeya dedicado a los representantes de la Prensa, en el que volvió a interpretar el Magnificat y otras obras34.

Barcelona, órgano del santuario de Nuestra Señora de Pompeya

Barcelona, órgano del santuario de Nuestra Señora de Pompeya.
Foto: Catedrales e iglesias.

En todo caso el grueso de las actuaciones de Echeveste parece centrarse en el ámbito navarro. Consignamos la especial intensidad musical del 28 de octubre de 1945, cuando ofreció dos conciertos en el mismo día. Por la mañana tocó en el recién inaugurado órgano de la parroquia de Santa María de Sangüesa, durante cuya construcción había intervenido como asesor técnico. Después de comer con el párroco y los demás anfitriones se desplazó a Pamplona para ofrecer otro concierto en el también recientemente inaugurado órgano del Seminario Conciliar35.


  1. Se presenta aquí de modo ampliado la información publicada por primera vez en el artículo “La recepción de Miguel Echeveste Arrieta (1893-1962) como concertista de órgano”, Príncipe de Viana, 271 (2018).

  2. “Celesta”: “Un organista y una audición”, Diario de Navarra, 12-IX-1917, p. 1.

  3. “Celesta”: “Audición Echeveste”, Diario de Navarra, 14-IX-1917, p. 1.

  4. “Concierto de órgano por D. Miguel Echeveste”, Diario de Navarra, 10-X-1918, p. 4.

  5. “Un gran concierto del artista Echeveste”, Diario de Navarra, 2-VI-1936, p. 2.

  6. “Ollarra”: “D. Miguel Echeveste”, Diario de Navarra, 28-I-1962, p. 12.

  7. Ortega López, Ángel; Sáez de Ocáriz y Ruiz de Azúa, Matías: “Los órganos en la Catedral de Calahorra”, El órgano de la Catedral de Santa María de Calahorra, Logroño, Asociación pro-música Fermín Gurbindo, 1996, pp. 11-43.

  8. Hernández Ascunce, Leocadio: “Mi sincero y hondo pésame en la muerte del gran artista”, Diario de Navarra, 27-I-1962, p. 1.

  9. “X.”: “Sunbilla. Inauguración de las obras ejecutadas en la Iglesia Parroquial”, Diario de Navarra, 6-II-1927, p. 6.

  10. “X.”: “Sunbilla. Solemne inauguración del Altar mayor y órgano en la Iglesia Parroquial”, Diario de Navarra, 13-II-1927, p. 2.

  11. “El Nuevo Seminario de Vitoria”, Diario de Navarra, 30-IX-1930, p. 6.

  12. “Echeveste, en Vitoria”, El Pensamiento Navarro, 2-X-1930, p. 2, recogiendo lo publicado previamente en El Heraldo Alavés.

  13. “Eusebius”: “Recitales de órgano”, Diario de Navarra, 26-IX-1934, p. 1.

  14. Sagaseta Aríztegui, Aurelio; Taberna Tompes, Luis: Órganos de Navarra, Pamplona, Institución “Príncipe de Viana”, 1985, p. 288.

  15. Inaraja, Ángel: “Un gran concierto de órgano”, Diario de Navarra, 9-XI-1946, p. 3 (recogiendo lo publicado previamente en el diario Unidad de San Sebastián.)

  16. Sagaseta Aríztegui, Aurelio; Taberna Tompes, Luis: Órganos de Navarra, Pamplona, Institución “Príncipe de Viana”, 1985, p. 191.

  17. “Lesaka. El concierto de hoy”, Diario de Navarra, 14-X-1951, p. 5.

  18. “Celesta”: “Audición Echeveste”, Diario de Navarra, 14-IX-1917, p.1.

  19. “Echeveste en la Almudena”, ABC, 14-VII-1918, p. 17.

  20. Myers Brown, Sandra: “La música en San Francisco el Grande de Madrid: documentación para una aproximación histórica (1581-1936)”, Revista de Musicología, XXV, 2, 2002, pp. 363-387.

  21. Salazar, Adolfo: “Recital de órgano en la Sociedad Nacional”, El Sol, 20-V-1919, p. 2.

  22. Salazar, Adolfo: “La música de órgano y la Sociedad Nacional”, El Sol, 23-XI-1919, p. 4.

  23. Ibid.

  24. “Uno”: “En Roncesvalles. Un gran concierto de piano”, Diario de Navarra, 18-IX-1934, p. 1.

  25. Archivo Eresbil, voz “Echeveste”: Entre Nive et Adour, bulletin intime de la Paroisse de St-André de Bayonne, septiembre de 1938.

  26. APE: papeles sueltos, programa de mano.

  27. “El concierto de Echeveste en Bayona”, Diario de Navarra, 13-VIII-1935, p.4.

  28. Echeveste, Miguel: “Temas musicales”, Diario de Navarra, 10-XII-1942, p. 8.

  29. “Barón”: “Miguel Echeveste obtuvo ayer un éxito resonante”, Diario de Navarra, 9-VI-1940, p.1.

  30. Del Campo, Conrado: “Conciertos de órgano por el maestro Echeveste”, Alcázar, 21-IV-1943, p. 3.

  31. González de Amezúa, Ramón: “Dos conciertos con Echeveste”, Tesoro Sacro Musical, junio 1943, pp. 44-45.

  32. “Notas musicales. Echeveste, en Barcelona”, Diario de Navarra, 21-V-1943, p. 4.

  33. “Mundo musical”, Ritmo, XIV, nº 166, pp. 24-25.

  34. Ibid.

  35. “Gran concierto de órgano de Echeveste en Sangüesa”, Diario de Navarra, 30-X-1945, p. 3.


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